Monday 13 july 1 13 /07 /Jul 22:28

El guisante (también llamado arvejo o chícharo) es una leguminosa que como tal constituye una buena fuente de proteínas, minerales y fibras para el organismo. Existen variedades de guisantes en los que a parte del grano también se pueden consumir las vainas porque son muy tiernas (tirabeque) siendo su principal ventaja el aporte extra de fibra que puede venir muy bien a todos aquellos que tengan problemas de tránsito intestinal.

Principalmente los guisantes podemos encontrarlos de tres maneras: en conserva, congelados y al natural. Los dos primeros se  pueden encontrar durante todo el año y el último solo en temporada. Los guisantes al natural suelen ser bastante caros y dado que vienen con vaina necesitarías comprar una cantidad considerable para poder realizar este plato para cuatro personas. Por lo que estaríamos contraviniendo uno de los propósitos de este blog: la economía. En segundo lugar pelar guisantes lleva su tiempo y por lo tanto no lo veo práctico cuando otro de los principios de este blog es la rapidez y la sencillez.

Así que vamos a hacer esta receta con guisantes congelados dado que este tipo de productos mantienen intactas todas la propiedades del producto y a mucho menor precio que sus hermanos frescos.


Ingredientes (para cuatro personas):

- 1 kilo de guisantes congelados.

- Cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva.

- 1 cebolla mediana

- 2 dientes de ajo

- 200 gramos de Jamón serrano en taquitos o en su defecto, de panceta curada sin ahumar (bacon curado).

- Sal


Utensilios:

- 1 cacerola baja

- 1 cuchara de palo.

- 1 cuchillo cebollero


En primer lugar, pelamos la cebolla y los dientes de ajo y los picamos muy finos. Si no os gusta tropezaros con trocitos de cebolla podéis pasarla por un rallador y os quedara mucho más fina. En este caso, escurridla bien una vez rallada y eliminad toda el agua que suelte.

Echamos el aceite en la cacerola y cuando este bien caliente, bajamos el fuego al mínimo y doramos la cebolla y el ajo. Este paso hay que hacerlo con el fuego muy bajo y lentamente. De lo contrario se corre el riesgo de que se queme la cebolla o el ajo y el plato adquirirá un sabor desagradable.

Una vez la cebolla y el ajo adquieren color echamos los tacos de jamón ó panceta (según vuestros gustos) y procedéis a darles una vuelta por la sartén. Muy importante que no dejéis que los tacos se doren demasiado sino los guisantes tendrán un sabor demasiado fuerte.

A continuación echamos los guisantes (da igual si no están descongelados del todo), subimos el fuego al máximo y cuando la olla vuelva a tener un grado de calor elevado para continuar la cocción tapamos completamente con la tapa de la cacerola y bajamos el fuego al mínimo. Si veis que los guisantes no sueltan suficiente agua y empiezan a pegarse al fondo de la cacerola, echad medio vasito de agua pero ya os digo que si bajáis el fuego al mínimo es muy raro que se os peguen los guisantes. De cualquier manera cada 10 minutos echad un vistazo y revolved con cuidado con la cuchara de madera.

Seguiremos así hasta que los guisantes estén blanditos. Probáis el plato y si el jamón o la panceta no han salado a vuestro gusto, es el momento de rectificar de sal los guisantes. Apagamos el fuego y ya está el plato listo para tomar. Si lo tomáis para comer a medio día puede constituir un buen primero y si lo preparáis para cenar, es ideal como plato único.

Sugerencia: si el sabor del aceite de oliva virgen extra te resulta muy fuerte, sustitúyelo por 50 gramos de mantequilla. 

¡Buen provecho! 

Por Ignacio - Publicado en: Cocina mediterrana : sencilla, sana y económica - Comunidad: Cocina contra la crisis.
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